viernes 11 de septiembre de 2009

Chicken Ala Carte

"Bendecimos a Dios por estos alimentos que vamos a tomar"
Cortometraje que consiguió el titulo al Corto Mas popular en la Berlinale Talent Campus.

De esos cortometrajes que te dejan un nudo en la garganta, un sabor de boca amargo y una lágrima a punto de salir.

viernes 7 de agosto de 2009

Relato nimio

Hoy me desperte pensando que se me hacía tarde para empezar una vida nueva, y sin embargo el sol ni siquiera se había dignado a aparecer. No me quejaba, significaba que me encontraba sobradamente preparado para afrontar los cambios que se avecinaban.

Supongo que Cupido aquel día quiso perderse en los vicios, y con la resaca me sacudió un flechazo envenenado. Y tan tontamente me quise ver enredado en los lazos de aquella mujer, que el nudo se apretó tanto que, ahora que se ha roto, me ha dejado lleno de marcas.

Pero ya no había marcha atrás. Dediqué mucho tiempo a superarlo, a lamerme las heridas y a saber cual era mi camino: a elegir cual quería que fuese.

A veces hace falta sorprender para ser mejor. Mi vida no estaría acostumbrada a ello. Tal vez mi destino había hecho planes para mí. Pero esta vez yo iba a romper los esquemas. Ya no quería, no necesitaba, ni siquiera me planteaba esperar esa "señal" externa que habitualmente había necesitado para hacer cualquier cosa, fuera lo que fuese.

Cuando uno decide cambiar drásticamente lo que le impulsa a tomar sus decisiones, se vuelve impredecible. Cuando ese algo es uno mismo, se vuelve libre.

Y hoy me desperté gritando mi libertad.

jueves 18 de junio de 2009

Subconsciente round #2

Parece que con el verano mi cerebro incrementa el cupo de gilipolleces a inventar en sueños.

Lo de hoy ya ha sido la repera. Se lo he contado a mi novia y se ha descojonado. Otras fuentes dicen que estoy p'allá. Ahora os toca a vosotros interpretar este sueño:

Iba a comprarle un regalo de cumpleaños a Morgana -- ala, ahi por la cara me invento yo los cumpleaños -- por lo que fui con mi novia a un centro comercial a buscar algo que comprar. En ello estoy, cuando paso por un stand donde hay una sudamericana que incita a la gente que pasa a jugar a un juego de estos que ponen en las ferias de reventar globos con dardos para ganar premios. Si explotabas un globo, la mujer te regalaba el dardo. La mujer no tenia nada mejor que regalar.

Pero bueno, no es este el caso. Como iba diciendo, estaba yo buscando algo que comprar, cuando entro a una habitación donde hay dos skaters canis haciendo lo propio (el idiota). Y como yo soy alergico a las gilipolleces, poco despues estaba yo cogiendoles las tablas de skate y dandoles en la cabeza a lo bestia, pero se ve que tenian mala leche, porque a ostias me volvian a meter hacia dentro del centro comercial. Volví otra vez donde estaban los skaters, y volví a arrearles con las tablas de skate, con el mismo resultado: vuelta dentro del centro.

Supongo q me dije que a la tercera va la vencida. Volví a entrar donde estaban los chavales de las tablas con rueditas con el noble objetivo de partirles la cara, pero esta vez me encontré algo distinto. Solo ví a uno de ellos, pero detrás de un mastodonte de 200 kilos con complexión de jugador de rugby, el cual lo estaba dejando fino a tortas. Probablemente mi teoría deportiva era correcta, porque el bicharraco, entre menciones a los progenitores del cani ese, decía que le devolviera su casco.

Yo, como defensor de las justas causas, me apunte a la fiesta. Al cabo de un rato, se ve que el tio rugbycundo se aburrió de soltar leches, y al cani le dio por levantar la vista para ver quien le estaba dejando la cara fina, y me vio a mí bastante motivado. Lo malo para él es que me pilló dando el tiro de gracia con el filo de la tabla de skate. Cuanta agresividad, por Dios.

Total, que ahora me perseguía la policia, y no era precisamente para darme una medalla. Ahora estaba solo y huyendo a toda leche por una calle. Y me fui a refugiar en una casa que no conocía.

En la casa habia una mujer que se quejaba porque su WC estaba atascado de mierda. Yo, que en los sueños suelo soltar barbaridades, no tengo mejor cosa que decir "Aparta, esto lo ví en McGyver. Vas a ver."

Y mi maravillosa actuación consistió en enterrar dos cables en la mierda rezumante del water, y los extremos opuestos de cada cable en el enchufe más cercano. No se que tendría en la cabeza. Aquello pegó un estallido que dejó toda la casa forrada de mierda, y una tubería o algo se rompió y empezó a salir agua a lo bestia.

Acto seguido el panorama era el siguiente. La mujer estaba encerrada en una habitación, y como la casa se estaba inundando, y los cables estaban tocando el agua, yo le gritaba desesperado que no saliera de la habitación si no quería electrocutarse, mientras corría hacia los magnetotérmicos para cortar la luz.

Al fin llegué y corte la luz. Llamé a la mujer, pero no contestaba. La casa estaba inundada y el agua me llegaba a las rodillas. Volví a llamar. Silencio. Al cabo de unos minutos, vi salir entre la mierda acuosa del suelo unas burbujas, y detrás, la mujer casi asfixiada.

Una vez recuperado el aliento, me dio las gracias y saludos para McGyver, y nos quedamos allí sentados frente a un fregadero. Estabamos simplemente esperando... algo...

Después de un rato, el fregadero empezó a hacer ruido. Nos acojonamos. De pronto (y supongo q burlando alguna ley de la física) una niña negra cayó de debajo del fregadero (¿?!). La niña contenta nos dijo hola, y justo detrás de ella, cayo del fregadero Daly (que es como se llama la perrita que tiene mi novia), luego un gato, y luego un perrito mas chico aún.

Y ahí acaba el sueño. Toma ya.

Interpretad.

martes 5 de mayo de 2009

¿Como ser bueno?

Las personas simulamos que no nos importa, pero realmente deseariamos saber cual es la realidad sobre lo que los demas piensan, de los demas, y mas aun, de sí mismos. Como ven el exterior y qué problemas tienen. Y esto no se limita al día a día. Nos interesa ver lo que los demas esconden.

Sin embargo, estamos acostumbrados a revelar solo una parte de nuestro ser, y la razon es el miedo a nuestra propia conducta. Ya no se trata del tipico "Que diran", sino que incondicionalmente, por muy leve que sea, siempre hay una parte critica o destructiva en nuestra forma de ser.

Y por mucho que una persona le regale a otra su vision totalmente acritica, esta ultima persona nunca sera sincera al 100%.

Desearia conocer la realidad de quienes me rodean. Me gustaría poder ayudarles, poder ser un apoyo pleno en sus problemas, y conseguir ese apoyo frente a los mios. Pero bajo mi propia filosofía, ni siquiera yo mismo soy de fiar. Pero como no hay nada mejor, nos lo creemos.

Esa creencia es la bondad actual. La bondad real consiste en encontrar el equilibrio entre la subjetividad indiferente y la objetividad critica.

Aunque tal vez a la sociedad actual esto ultimo no le importa mucho, mientras no se metan en sus asuntos. Y no generalizo, que conste.

¿Que opinais?

miércoles 5 de marzo de 2008

Malditos Cabrones

Con todas las letras. Malditos cabrones sin sentido común. Cómo se pueden sentir realizados como padres cuando juegan con los sentimientos de su hijo de esa manera...

Resumen: El niño recibe su regalo de cumpleaños. El niño abre el regalo y se queda conmocionado al ver que es la caja de la XBOX 360. El niño abre la caja y se le viene el mundo encima cuando ve que era tan solo la caja de la XBOX, rellena de ropa. Luego sobran las palabras.

sábado 16 de febrero de 2008

Otra lección más (2)

¿Cómo sacaríais un cacahuete de dentro de un tubo de cristal que esta fijado al suelo?




Como ya dije en esta entrada, los animales no humanos aún tienen muchas lecciones que darnos.

martes 18 de diciembre de 2007

Luz

Había nacido una noche oscura pero cálida. Las luciérnagas celebraban la nueva vida entregando al mundo todo su brillo, y dibujaban estelas de esperanza sobre el negro lienzo que el ocaso les había regalado.

Su vista tardó en adaptarse al nuevo medio, pero comenzaba a tropezar con nuevas sensaciones que, a pesar de ser desconocidas, le resultaban agradables.

Podía sentir cosas que no sabía describir aún: podía adivinar la alegría de su padre, podía percibir el calor de su madre, que le abrazaba como si fuera su tesoro más grande, podía sentir el abrigo de entes que se movían como manchas de todos los colores del arcoiris, que más tarde serían los amigos que le acompañarían durante toda su vida trazando caminos que se cruzaban y se separaban: esos amigos que pintarían la obra de arte de su propia vida, salpicando de colores su alma.

Pronto se dio cuenta de que existía, de que él también entregaba a los demás algo, sin controlarlo, pero sin querer controlarlo. Notó el olor del heno donde su madre lo había depositado. Notó que a su alrededor se abría generoso un mundo que todavía, dado el poco tiempo que llevaba con vida, ni se había atrevido a imaginar.

De pronto sintió que algo ocurría, algo que no podía controlar: las fuerzas le fallaban, sus parpados se cerraban sin poder evitarlo y se sumergía en una oscuridad que le invitaba a relajarse, a abandonar la vigilia en manos de los que más le querían. No era miedo lo que sentía, pero sí incertidumbre. Era normal, nunca había experimentado el sueño.


A través de sus párpados podía ver una tenue luz rojiza que le hizo recordar que estaba vivo: el día había venido a darle la bienvenida. Abrió poco a poco los ojos. No podía creer lo que el mundo le ofrecía. La luz se adentraba caprichosa jugando con el aire, atravesandolo suavemente, como si acariciara absolutamente todo. Era la misma luz que se posaba en su piel, recordandole el calor de su madre, que la noche anterior le había protegido tanto.

Giró sobre sí mismo y allí estaba ella, siempre pendiente. No le hacía falta aprender qué era el amor. Su madre era su mejor ejemplo.

Pronto comenzó a probar su propio cuerpo, y no tardó en acostumbrarse al equilibrio y a su ambiente. Consiguió atreverse a alejarse del heno, a corretear de aquí para allá y a levantarse cada vez que caía.

Se dio cuenta de que a su alrededor no había muchas cosas que le quedaran por conocer: su manto de heno, sus padres, el marrón suelo y nada más. Podía ver a esos amigos que le rodeaban, pero estaban separados de él por unas paredes que hacían cada vez más pequeño el espacio por conocer, pero no dejaban ir más allá.

Pasaron los días, y de pronto una nueva criatura apareció: Era gris, fría y enorme. Por primera vez sintió miedo. La criatura se acercaba a sus amigos, los miraba, les gritaba cosas y se movia haciendo aspavientos. Poco después se marchaba.

No sabía qué era esa nueva criatura, pero pronto empezó a estar intranquilo. Todos los días seguía el mismo ritual: venía, observaba, gritaba, se movía sin parar y se iba. A veces tiraba algo al suelo que su madre le traía para comer.

Aún así, había algo que nunca fallaba: la luz volvía siempre para rescatarle de sus pesadillas. No sabía por qué, pero la silueta de la criatura que durante el día venía a amedrentar a sus padres y amigos, durante la noche le obligaba a aferrarse a la oscuridad, lo más cálido que podía encontrar entre las tinieblas de su miedo. Esa silueta, que se llevaba todo lo que conocía y amaba, mientras se esfumaba entre almas de seda y humo.

Y un día la luz no vino a socorrerle. Fue el llanto y desesperación que su madre, mientras la silueta que se hacía real abría la puerta que daba a lo desconocido, lo que le arrancó de su sueño.

La criatura, como si su pesadilla hubiera logrado escapar de los grilletes del subconsciente, intentaba con violencia separarle de su madre. Y ésta, en un ultimo y desesperado esfuerzo, lo empujó con fuerza hacia aquel mundo desconocido que yacía fuera del lugar donde nació. Sorprendido, se quedó petrificado durante un instante: de todo lo que le rodeaba, lo único que le inspiraba seguridad era su madre, y ahora sentía miedo hacia ella. ¿Por qué le había empujado de forma tan violenta? ¿Por qué el calor del amor le rechazaba?

Huyó, entre sollozos, corriendo, hacia donde se encontraba su otra madre, la que tantas veces le había protegido de sus pesadillas, la que, luminosa y cálida, le esperaba a lo lejos.

Y mientras huía hacia la luz, mientras oía los gritos y sentía el dolor de su madre, comprendió que ella, como la luz, también quería salvarle de su pesadilla, aquella pesadilla que, escudriñando, había llegado al mundo real. Y mientras una luz se apagaba tras un suspiro de paz, la otra, generosamente, susurraba libertad.